Viene una decepción y nos acaricia. Salimos adelante, la actitud es positiva.
Viene una decepción y nos acostumbramos. Así funciona el juego del vivir, así lo aceptamos.
Viene una decepción y tropezamos. No importa, llorar no es malo ni eterno.
Viene una decepción y nos hunde. Ahora parece que es demasiado, no tiene sentido, nada lo tiene.
No fue menos aquella decepción de los quince años. Si nuestra amiga nos criticó, tenía tanta importancia como la tuvo a los dieciséis que tu novio te engañara, o como la tiene ahora esa desconfianza al mundo.
Nada fue menos, sino todo superado.
Sin embargo, no nos engañemos: ni el tiempo nos hace fuertes, ni aprendemos de los errores. Te acompañará la debilidad y el error hasta que mueras. ¿De qué se trata jugar a la vida, si no de errar y caer? ¿De qué se trata, si no de buscar el camino que lleve fallos, pero mínimos?
Alguien, algún día pletórico, inmensamente feliz y cargado de amor, decidió engendrarte. En efecto, nadie elije estar aquí. Una vez llegado tienes que luchar, tener la esperanza de que tu estancia será mejor que la de otros. Una vez llegado tienes que vivir, porque somos cobardes ante la muerte, porque suicidarse duele.
No, no me convencen vuestros argumentos. "Si no hubiera nacido, me hubiera perdido tantas cosas..." ¿Y? Te perderías lo que nunca encontraste, nada te haría saber las cosas maravillosas que aquí se encuentran, eso sí, te ahorrarías todas las desagradables. ¿Qué te importa cuando duermes? Absolutamente nada. Dime, ¿qué sientes mientras duermes? Absolutamente nada. ¡Cuánta tontería de despertar y ver el sol, de pensar en la gente a la que quieres! Nada mejor que el sueño, absolutamente nada.
Al fin y al cabo, mira, aquí estoy. Las once y cuarto de la noche, y yo escribiendo para ni yo sé qué. Las once y cuarto de la noche, y yo escribiendo porque aquí sí me siento libre, porque las únicas historias que yo elijo realmente, son estas, las de papel, porque mientras esté aquí me centraré en mí, me olvidaré de que en dos líneas volveré a escuchar al vecino de arriba, a discutir con cualquiera, a indignarme cuando pise la calle, a intentar asumir mi existencia. Mi obligada existencia.
sábado, 3 de noviembre de 2012
domingo, 10 de julio de 2011
Harta de canciones prohibidas, de historias pasadas, de estados melancólicos pasajeros

¿Dónde yaces ahora mismo?
Puedes venir cuando gustes, cuando quieras mi presencia.
Y voy a limitarme a respirar el maldito humo, voy a limitarme a no volver a esperar nada... Voy a limitarme a escribirte desde el anonimato, desde donde la conciencia no me puede censurar.
No quiero librarme de las cosas inútiles, ni del desorden de esta habitación. No quiero buscar en cajones, ni guardar las fotos. Quiero recordarlo todo, absolutamente todo. Quiero que si vienes no me encuentres mal, que no me encuentres bien, que me encuentres como lo que soy.
sábado, 15 de enero de 2011
__|__|__
Se le ve tan indecisa, ...tan dulce es su sonrisa, ...tan inalcanzable para ella.
Pequeña, es mucho tiempo, corre a abrazarle. No será tan mal rechazo, y si acepta las penas vuelan.
Pequeña, mucha suerte. Me cansa verte mal. No es malo, escribe, desahoga ahora todo, límpiate por dentro, no hay mejor cura.
Confía en mí, no te conozco y te escribo, no sabes qué soy y me reflejas, seré tu musa.
Si me necesitas coge el lápiz, no te dejo si me piensas. Y llora por favor, llora hoy todas las lágrimas de sin razón, pero ni a él ni a nadie, son mías de hoy en adelante.
Deja las pruebas, no queda tiempo. No hay mayor regalo que el que estás haciéndote. Escríbemelo todo para mañana reírte del gran desorden que ocupas. Descríbeme cada centímetro, cada rostro, cada conversación que te hace esto. Yo prometo fidelidad, entendimiento en lo que es absolutamente absurdo; te prometo que blasfemaremos juntas, que juntas lucharemos; prometo darte la razón, no como a un loco, sino como si yo fuera otro; prometo lo que prometes, prometamos que esto acabe.
-"¿Es hoy el día o es otro más?"
-"Es hoy, y es mañana. ...y es hoy siempre, y siempre es mañana"
__|__|__
Se le ve marchar con tristeza, entra y cierra la puerta.
Se pone los cascos, llora y apaga la luz, pero su silueta no engaña, aún llora, la luz se ha apagado, pero sigue sentada mirando hacia abajo.
Quizá hubiera preferido que no durmiera, seguir viéndola sentada, pues ahora llora, tumbada, mete la cabeza en la almohada. Cambia de canción, pero nada...
Pobre, pobre cuerpo vencido. Pobre cabecita loca que hoy está sola. Pobres manos que arañan el colchón haciendo daño. Pobres ojos míos que son los únicos que pueden verlo.
Lágrimas puras, sollozos que desgarran. El corazón en cada mano: una lo estruja, la otra clava los dedos hasta traspasarlo. Mejor que muera, mejor que seguir despierta.
-"Pequeña ¿es que no olvidas el odio?"
-"No es odio"
-"Lo sé, ojalá pudiera serlo... Duerme"
martes, 28 de diciembre de 2010
Inspiración

He debido esperar siete meses para creer tener tiempo, y es mentira.
He debido esperar siete meses para querer guardar la inspiración, y es difícil.
He debido esperar siete meses para expresarme tan sutilmente, y lo empeora.
He debido esperar siete meses para encontrar el momento de silencio, y es imposible.
He debido esperar siete meses para poner por fin el fondo, y es idéntico.
He debido esperar...
Esperar, esperar, esperar, esperar.
Creer, querer, expresar, encontrar, poner un fondo.
Creo en todo lo que vivo cuando no tengo tiempo, y es eso lo que escribo.
Quiero detenerme, no seguir el ritmo que lleva esta ciudad, parar, tomar el aire, observar ese árbol, arrancarme las preocupaciones en un parque, bailar entre flores y farolas, bailar sabiendo que me creen loca.
Expresar, eso es expresar. Es lo que me sale, es todo lo que creo, quiero y siento.
Encontrar. ¿Encontrar qué? Ni si quiera he de buscarlo. Camino en mi descubrimiento, respiro en el mismo, observo lo que he de encontrar, pero ya me ha encontrado a mí a su paso.
Poner un fondo... Es el paisaje, son los rostros, es el paso, el maletín del señor calvo, la balada triste de aquel sombrero, los zapatos de esa señora, esos moños en grupos para tomar café, el acordeón en el callejón, el olor a pipí en la esquina de la catedral, el vapor que expulsan las bocas con el frío, el escenario que uno se imagina al ver cómo sujeta el cigarro aquel niño...
El momento es un día de lluvia y plasmarlo en la servilleta de un bar; es una resaca plasmada en la sábana, es la ira encima del escritorio, la tristeza en un documento importante; es encender la luz de madrugada y plasmarlo en la ventana, es un semáforo en rojo apoyándote en el volante mientras pitan; es un cigarro con café escribiendo en el pantalón, es una papelera llena de bolas, cajones abiertos, es desorden; son 24h. en lugares que sin inspiración no imaginas.
Suena Sabina
¡Quién como él para decirme cosas tan bonitas!
¡Quién como él para poner melodía a este día!
¿Quién?
Maestro de poesía y música, en su mejor fusión, en su máximo esplendor.
Maestro de arte y calle, de sentimiento y copas. Quién mejor que él...
Maestro.
Las metáforas que tanto nos cuesta plasmar nos la regala una tras otra.
Esas ideas imposibles en las que sólo esa canción te va a decir lo que ocurre.
La rareza que sentimos a menudo... Es curioso, él siempre la ha sentido antes.
Es curioso...¿Quién no se ha sentido gato sin dueño en algún momento?
Estoy en cada letra, en cada experiencia. En cada discusión me escribe, en cada lágrima me explica, en cada grito me calma... En cada palabra me habla.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Quiero un poco de esas tardes

Tardes de césped húmedo, de barro y saltamontes.
Tardes de montaña y golpes.
Tardes de nocilla en pan de molde, de coca-cola hasta las once.
Tardes de bici y balones.
Tardes de parches y plastilina.
Tardes de charcos con botas.
Tardes de papi, de mami, de abuela...
Tardes de leche y golosinas en la plaza.
Tardes baratas.
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