A veces hay que quedarse un poco mudo
para entender el swing de la vida
y ver en otros tus fallos de hace días.
Hay demasiadas palabras inútiles
que aportar no aportan nada
y que enjaulándote acaban.
¿A quién pronuncias tus tiros?
A nadie más que a tu examen nocturno
cubierto de orujo y nubes de humo.
Empezaste a vivir el día en que te sentaste,
que te esfumaste sin nadie a relajarte
y que entendiste el tiempo que debías dedicarte.
Nadie se sentará en tu mente un día
y nadie comprenderá que a ratos no los quieres,
que tu mente no se inspira en sus rutinas.
Creerán que has empezado a vivir solo,
pero estás mejor que nunca
en ese escenario de existencia abúlica.
Hay demasiado ruido en las calles,
demasiado cansancio en la gente
y tú, al que nadie entiende y el que a nadie atiende.
jueves, 28 de enero de 2016
sábado, 26 de diciembre de 2015
La mente que imagina
Esta noche, como muchas otras,
te he echado de menos.
El factor común seguramente es la hora,
aún no estoy preparada para ir a la cama temprano.
No estoy preparada para dormir
sin estar agotada y siempre
me acabo agotando a lágrimas que yagan
para decir que te recuerdan.
Y es que, en realidad, nunca aprendí a lidiar con la soledad.
Qué mal día, pero cuánta compañía entonces.
Ahora bien, pero demasiada calma en este alma
todo el día y días tras día.
Yo, como siempre,
me acostumbré al caos del sinsentido
y a la monotonía de un mismo rostro,
no puedo ahora estar tranquila y mirando otras pupilas.
¿Cuántos cadáveres voy a gastar en superarlo?
¿Cuánto tiempo y cuánto daño?
Hoy iba a hacer lo de siempre.
...rebuscar en los recuerdos, revolver las fotos
e inventar por qués, pero recordé que así fue,
que me lo prometí en el último destello de coraje,
que no hacía falta entenderlo, sino asumirlo,
que para aceptar hay llanto y para llorar un tiempo.
Ya solo sé fingir, fingir como modo de vivir.
Fingir y no herir: no herir será bastante para sobrevivir.
jueves, 26 de noviembre de 2015
Cuando un poeta dice "poeta"
Entendí lo que era poesía cuando de su boca surgió,
porque nada había más grande entonces
que el gran vacío, el silencio y su voz.
Consistía en dejarse llevar al compás del discurso,
en divagar por el mundo luminoso de su prosa,
en sentirse crecer con la semilla de su pulso.
Un pulso que latía en mí como la vida misma,
una mirada oculta y profunda de la herida
para estallar en líneas de la más transparente poesía.
Porque cuando él dormía nada existía,
nada había cuando él no estaba,
el mundo se construía si él lo miraba.
Un día no estarán sus ojos para mirar tan dentro,
para descubrir en cualquier algo un cuento.
Quedará entonces lo que un día se hizo verso.
porque nada había más grande entonces
que el gran vacío, el silencio y su voz.
Consistía en dejarse llevar al compás del discurso,
en divagar por el mundo luminoso de su prosa,
en sentirse crecer con la semilla de su pulso.
Un pulso que latía en mí como la vida misma,
una mirada oculta y profunda de la herida
para estallar en líneas de la más transparente poesía.
Porque cuando él dormía nada existía,
nada había cuando él no estaba,
el mundo se construía si él lo miraba.
Un día no estarán sus ojos para mirar tan dentro,
para descubrir en cualquier algo un cuento.
Quedará entonces lo que un día se hizo verso.
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Enséñame qué llevas dentro
Quizá el mal aspecto que me dieron los genes,
este cuerpo que engorda fácil y adelgaza mal y lento,
el pelo débil que no deja de esfumarse
y el sinfín de fallos que no se ven a la primera
fueron los que me concedieron los valores del respeto.
Me queda lejos la riqueza y la belleza,
me cuesta mantener a veces los modales
y sobreponerme a las zancadillas de la vida,
pero intento sentirme útil cada vez que me levanto,
pensando que quizá alguien nota que le falto.
No aspiro a ser musa de nadie,
hace años dejé de soñarlo.
Soy un alma triste en general,
lejos estoy de inspirar más que notas por llorar.
No soy nada de lo que nadie desea.
No soy alguien, sino "esa".
Desconocida, anónima y compleja.
Aficionada a la soledad y fan
de los recuerdos que duelen pensar.
Cuando mi paso por aquí haya acabado
lo único que espero es haber hecho algo
por todos quienes me ayudaron,
ya que cuando busqué no hallé
a quien merecí, sino
a quien olvidé que estuvo ahí.
Espero ser por mucho tiempo la misma fea que antes era.
Al fin y al cabo tuve suerte de salir tan mal parada,
si por eso supe valorar lo que oculta una fachada.
este cuerpo que engorda fácil y adelgaza mal y lento,
el pelo débil que no deja de esfumarse
y el sinfín de fallos que no se ven a la primera
fueron los que me concedieron los valores del respeto.
Me queda lejos la riqueza y la belleza,
me cuesta mantener a veces los modales
y sobreponerme a las zancadillas de la vida,
pero intento sentirme útil cada vez que me levanto,
pensando que quizá alguien nota que le falto.
No aspiro a ser musa de nadie,
hace años dejé de soñarlo.
Soy un alma triste en general,
lejos estoy de inspirar más que notas por llorar.
No soy nada de lo que nadie desea.
No soy alguien, sino "esa".
Desconocida, anónima y compleja.
Aficionada a la soledad y fan
de los recuerdos que duelen pensar.
Cuando mi paso por aquí haya acabado
lo único que espero es haber hecho algo
por todos quienes me ayudaron,
ya que cuando busqué no hallé
a quien merecí, sino
a quien olvidé que estuvo ahí.
Espero ser por mucho tiempo la misma fea que antes era.
Al fin y al cabo tuve suerte de salir tan mal parada,
si por eso supe valorar lo que oculta una fachada.
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Ya yo
Toca el retiro por el camino de vuelta.
Volver al mar y a lo que fuimos.
Volver para avanzar,
para que el recuerdo quede atrás, bien lejos.
Me queda lo que me negué cuando fui tuya
y la opresión del pecho que marca la noche,
en el borde, hacia el techo del tiempo
en el que el colchón era estrecho.
Ya la noche. Ya yo no.
Ya me envuelve. Me apagó.
Volver al mar y a lo que fuimos.
Volver para avanzar,
para que el recuerdo quede atrás, bien lejos.
Me queda lo que me negué cuando fui tuya
y la opresión del pecho que marca la noche,
en el borde, hacia el techo del tiempo
en el que el colchón era estrecho.
Ya la noche. Ya yo no.
Ya me envuelve. Me apagó.
domingo, 8 de noviembre de 2015
El salto
Con tantos libros, tantas ideas;
con tanto viento y tanta guerra;
con tanto odio y con tantas pruebas;
su poca tregua y tus muchas quejas.
Hicisteis vida de algo marchito,
cavasteis hoyos al infinito.
Durasteis lo que un pez en morirse,
lo que el niño en aceptarlo.
Calma, calma. ...y un gran salto
con tanto viento y tanta guerra;
con tanto odio y con tantas pruebas;
su poca tregua y tus muchas quejas.
Hicisteis vida de algo marchito,
cavasteis hoyos al infinito.
Durasteis lo que un pez en morirse,
lo que el niño en aceptarlo.
Calma, calma. ...y un gran salto
que no detiene el verano,
que ya no mantiene esas manos
heladas por llantos.
sábado, 7 de noviembre de 2015
Una actitud del alma
La fuerza llega de una manera u otra;
llega, pese a que no la sintamos,
pero cesa, siempre sin avisarnos.
La fuerza no se busca ni se encuentra.
La fuerza es lo hondo del engaño,
la mirada del pasado errado
entre el daño y algún rato.
La fuerza no existe, la inventas.
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