miércoles, 23 de marzo de 2016

Café

Está el de las mañanas,
en casa, tranquilos.
En cafeterías con bullicio.

Está el de la tarde,
ansioso, y preámbulo
de cuántas primeras citas.

Está el de la eterna noche
entre malos pensamientos
y el de estudiantes con libros.

En esas tazas del destino
estamos tú que estás leyendo
y yo que te adivino.

Cómo tomarlo,
qué cantidad,
¿fumar?

Dice mucho de nosotros,
de las expectativas,
de cómo nos va el día.

Y hoy tú...

...entre el bullicio de mi despertar,
ansiando un preámbulo
tras la noche que he visto pasar,

me ofreces aliviar el calor
sobre un cuello helado
color rubio tostado.

Veo que no entendiste el momento
ni mis ganas de pensar;
hoy era el día de un largo, oscuro y ahumado plan.


viernes, 18 de marzo de 2016

El volcán

Donde vosotros no veis nada,
yo aprecio cosas por contar,
intento plasmar una verdad.

No intentéis poner vuestros pensamientos a mi voz,
porque si en una lectura no ha bastado,
no os he alcanzado en el post.

Mis palabras giran en torno a un único sentido,
siempre, absolutamente siempre,
y cada uno ha de encontrar las suyas.

Quizá a muchos no os refleje en este blog,
pues no cabe el mundo entero en un solo corazón.
Unas entradas os valen, otras no.

No aspiro a reflejar la humanidad,
me voy reflejando en las mil historias
que me inspira vuestro respirar.

Es esta una labor muy cruel,
os analizo el alma y lo cuento en un papel.
Sin pedir permiso y sin quererlo tener.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Que yo he vaciado mucho...

Compartiendo vacíos se abren sentimientos,
porque el sentimiento no es solo amarse,
sino entenderse.

Yo te vi ayer y tú apenas mirabas algo,
tan altivo, tan implacable,
tan falto de tanto...

La tinta dice mucho de nosotros
sobre el papel, sobre la piel.
La tinta nunca calla.

Puedes atenuar la tarde con café
y un cenicero lleno, pero
por la noche seguirá tardando el sueño.

No es casualidad que nunca estés durmiendo,
que seas un pequeño bicho feo.
No es casualidad que no te entiendas,

ni es casualidad que te haya visto el alma
con un vistazo de dos horas,
porque yo antes también fui persona.

Admiro tu cobardía y tu desorden,
tu sonrisa
y hasta los nervios que escondes.

Admiro que quieras creerte,
que lo intentes, pero a solas
nunca llegues a ser fuerte.


lunes, 7 de marzo de 2016

El mar no deja de traernos muertos

En media cáscara de nuez aguarda Caronte
la llegada de esos cuerpos y las instrucciones
que las Moiras tejan en el viaje.

Muy despacio por el fúnebre líquido,
almas unidas por el miedo, el desconcierto,
van buscando un nuevo sinsentido.

Son tan solo pulsos que les ha echado la vida
movidos por el pulso de quien aún sigue latiendo.
...y es difícil seguir cuando los tuyos van muriendo.

La cáscara a veces porta el peso inútil de algún hijo
que ya nunca más dirá "mamá",
que despierta incluso las conciencias que no existieron jamás.

Mientras yo escribo en esta silla estable,
ellos en el mar convulso buscan vida
mirando al fondo, con la luna en las fijas pupilas.

Espero, de verdad,
seguir con la mente intranquila y pensando que es una mierda la vida,
antes que olvidar sus historias cuando no las cuenten las noticias.









jueves, 18 de febrero de 2016

Tan importante que solo ella da vida

Una mujer tiene que mirarse cada día al espejo,
durante un rato, hablarse
y establecer sus límites,
firmar su pacto.

Debe respetarse fieramente,
y no permitir que alguien deje de hacerlo,
porque una mujer es tan fuerte
que si falla ya en nada puede creerse.

Una mujer es ternura
y también carácter,
comprensión, amor y lujuria,
pero también rencor.

Una mujer no olvida,
no debe hacerlo.
Una mujer actúa, pero no se queja.
Ella tan solo va despacio...

Una mujer no se avergüenza de su libertad
ni reza cuando tiene miedo.
Una mujer tiene fe en sí misma
y poca en el resto.

Una mujer ayuda a otra
y no permite que la humillen,
porque cuando nos unimos
nos faltan tíos a los que hundir en el camino.

domingo, 14 de febrero de 2016

Los fin[des] de octubre

Hoy te escribo, porque te vas,
y en el fondo ya era hora.
Porque seas feliz,
después de tanto merecerlo
y porque no me recuerdes
como otra cosa que una broma más,
de esas que nos gasta el latir.

Debo ser lo que fui,
el último café de una última vez,
pero nada más serio que eso.
Hoy estoy bien,
contenta en el llanto de tu merecida felicidad.
Sé que te vas encontrando
y has dejado de morir.

Nunca tuve la brújula que te orientara,
ni aprendí a mirar los mapas.
Desquicié un millón de veces
el rumbo lógico
de toda vida humana,
porque este corazón hastiado
no se encontró nunca el alma.

Te guardo muy buenas palabras,
porque es lo que me has sembrado.
Yo abandono el tablero y leeré,
una vez más, las instrucciones del juego.
Es tu turno y ahora yo me siento,
aquí,
a esperarme.

jueves, 28 de enero de 2016

En lo alto, a oscuras y helado

A veces hay que quedarse un poco mudo
para entender el swing de la vida
y ver en otros tus fallos de hace días.

Hay demasiadas palabras inútiles
que aportar no aportan nada
y que enjaulándote acaban.

¿A quién pronuncias tus tiros?
A nadie más que a tu examen nocturno
cubierto de orujo y nubes de humo.

Empezaste a vivir el día en que te sentaste,
que te esfumaste sin nadie a relajarte
y que entendiste el tiempo que debías dedicarte.

Nadie se sentará en tu mente un día
y nadie comprenderá que a ratos no los quieres,
que tu mente no se inspira en sus rutinas.

Creerán que has empezado a vivir solo,
pero estás mejor que nunca
en ese escenario de existencia abúlica.

Hay demasiado ruido en las calles,
demasiado cansancio en la gente
y tú, al que nadie entiende y el que a nadie atiende.