jueves, 4 de mayo de 2017

Crónica

Nunca esperó verte en tantas noticias, no si no era por cumplir tus metas, que, desde luego, una no era morir a la edad de todos los grandes, pese a serlo. Nunca pensó que tu nombre sería tan popular en los buscadores de Internet y que al fin tus videos serían masivamente visitados.
Nunca esperó que cuando tu futuro empezaba a dejar de ser incierto, de pronto, cesara por completo la certeza. Nunca esperó que fuera ella quien asistiera a tu último aliento, mientras el suyo ni siquiera tenía espacio para desbocarse.
No estás y ella sigue estando; no estás y el mundo continúa incluso con aquellos que nunca te conocerán; no estás y siempre estarás en ella; no estás para que te diga todo aquello que le faltó expresar, para que te mire y te de vida, para tener el alma completa.
No estás, aunque sigas estando, porque no te has ido y no te irás, porque el 3 es ya un número de mala suerte y porque mayo, ¡oh mi mayo!, donde tantos héroes dieron su vida, otro más la ha perdido. Maldito mayo que es mucho lo que ha dado, pero a cambio de tanto...
Hoy Miguel Hernández va en las venas de todos, diciendo que no es cierto, que tendrás que volver con esta primavera, porque "A las aladas almas de las rosas / de almendro de nata te requieren, / que tenéis que hablar de muchas cosas, / compañero del alma, compañero". Así es como te has convertido en ese rayo que no cesa, en el constante recuerdo de esperanza, dolor y alivio.

martes, 25 de abril de 2017

Cuando yo ya no te busque

Este miedo a tu espejismo
me ha vetado algunas calles
por las que volvía a casa.
Tengo miedo a que aparezcas
y a pasar sin que me veas.

Tu recuerdo me ha vetado
aquel restaurante nuestro
y sitios por descubrir.
Tengo miedo de saber
y no saber de ti.

Tengo miedo
de que el miedo
no se vaya
y esperar
eternamente nada.

En cualquier caso,
te pienso y estoy a salvo,
te encuentro deambulando
en un descuidado cuerpo
que aún responde a tu mandato.

Este miedo se me irá,
como cualquier miedo hace,
en cuanto encuentre el momento
que alguien llene sin buscarte
como ahora estoy haciendo.

martes, 11 de abril de 2017

El instante del comienzo

Transcurría normal la mañana,
con idas y venidas
por los sueños que brinda su mirada.

Había un café,
quizá algún árbol molesto
y un cenicero que paliaba el tiempo.

De repente y sin aviso,
su rostro del mío a un centímetro:
me detuvo el tiempo y me pisó el olvido.

Empecé a ahogarme
por voluntario suicidio
en esa quimera azul

que forma su mirada
al contraluz de aquella sierra
jamás vista de aquella manera.

Salían de su boca versos
y nudos de mi garganta,
a parte de ganas, ganas, ganas.

Me lo explicó:
"esto no es poema, es caligrama",
moldeándome con él la cara.

[No fui la musa
de aquellos versos
ya traídos en el bolsillo,

ya marcados por el tiempo,
por todo lo que ha vivido
con otras, sinmigo].

Sin embargo...
Volvamos a él y a mí,
a su voz recitando:

Terminó,
aunque yo aún lo escucho
hablando mientras tiemblo.

Supe que iba a ser eterno,
que no recordaría ni un verso,
pero que los guardaría dentro.

Se tomó un segundo
y estalló el beso.
Nosotros mudos y el mundo ciego.

Se marcharon con él de nuevo,
uno a uno, cada verso,
para cada vez, al verlo,
ser instante del comienzo.

jueves, 12 de enero de 2017

Quiero ser

Quiero ser el segundo cigarro de cuando pienses que solo te queda el último; quiero ser los gritos de tus embestidas y el Pepito Grillo de tus tardes con amigos.

Quiero ser tu imposición sin reglas, ser tu norma, sin ponerla; quiero que te hartes de verme sin tener bastante y te olvides de quién eras.

Quiero ser esas frases que escribas y nunca puedas conectar; quiero ser tu "mierda, no me queda batería" cuando no esté y tu "dame un respiro" en cada par de veces cuatro veces más.

Quiero ser tu única mitología, tu lectura cada día; quiero ser cada noche todas las amantes de mi Zeus y también su Dafne esquiva.

Quiero ser quien siempre tiene fuego para darte; quiero ser quien se calle a tu lado y solo así ayudarte, ser tu espacio a solas, tu desmadre.

Quiero ser las paredes que miras tantas horas; quiero ser tus ganas de huir y el cuerpo donde naufragues. Quiero ser más datos en tu vida, como la anterior, como, quizá, una próxima.

Quiero ser el lienzo que mires en tus desvelos con pinceles en los dedos; quiero ser la respiración que toque música en tu oído, el alimento de tu alma y quien devorarla.

Os diré algo al resto: él adora Marte y yo soy Minerva, prenderíamos fuego al mundo en nuestra guerra. El campo de batalla es un colchón donde arde Troya, donde damos tregua al mundo buscando en lo más profundo.

sábado, 17 de diciembre de 2016

:)

Os he visto muchas veces. No sois más feas, ni más tontas, ni más antipáticas, pero menos tampoco.
Os he visto muchas veces. No soportáis al resto, aunque no os hicieron nada.
Os he analizado a fondo y soy mujer, así que me hago una idea.

Resulta que es bastante guapa y que, además, no contenta con eso, tiene una personalidad que engancha. Ningún chico va a saber decirte qué hace que la prefieran a ella, porque al igual que a ti cuando la observas, algo les atrae, algo que no se ve a simple vista.

Supongamos que tu novio la mira, la mira como mira a todas las demás, pero tú eres quien a ella la ve distinta. Supongamos también que confías en tu novio, pero confías con esa confianza de saber que conoces muchas parejas en las que de manera sistemática entran más de dos personas.

Pongamos que, aunque eres joven y te consideras avanzada, en tu cabeza siguen muchas reglas del machismo, así que el odio lo diriges a aquella que solo quiere ir mona (como tú), que le gusta gustar (como a ti) y que va rodeada de gente (como a ti te gustaría).

No vas a odiar a quien le gusta porque es bonita, ni a quien babea porque la ropa le queda maravillosamente bien, no tiene sentido. No tiene sentido, porque es normal que cualquiera fije la mirada cuando pasa, de hecho, te pasa a ti y no te gustan las mujeres.

Frente a esto, la ilógica más pura te hará pensar que lo que no es normal entonces es que ella vaya así, porque sabe que la mirarán y sabe que tu novio va a fijarse, por lo tanto, ella, que tiene el joystick de todos los ojos masculinos, es una puta. Punto.

Ya sabemos, pues, que la fidelidad está difícil, que el odio siempre lo dirigimos hacia la pobre chica que, simplemente, sin pedirlo, nació atrapada en el físico que queréis y que le hará ganarse el odio de tantas a las que ni conoce. Sabemos también que vuestra confianza desaparece, porque habéis vinculado toda vuestra vida a ser "mejor que", "la mejor de" y "la más de".

Como sabemos tantas cosas y como no sois conscientes de lo absurda que resulta vuestra actitud, aquí va esto:

Si eres incapaz de reunir en un mismo lugar a tu novio y cualquier chica, cambia de novio, no la eches a ella. Te digo que cambies de novio porque no ha conseguido que te lo creas ni que te sientas mejor que cualquiera a su lado. Ya encontrarás al que se eche fotos con "las mejores que", "las mejores de" y "las más de" sin importarte.

Si te molesta cómo viste una chica cuando pasa por delante del chico que te gusta, ve a buscar otro, gira tú la cabeza, porque a lo mejor estás perdiendo de vista al que te mira mientras tú la miras a ella, al que se ha fijado en que tú estás guapa despeinada y no en lo corto de su falda.

Si no puedes ser amiga de alguien porque la ves muy guapa y eso te cabrea, siéntate. No te cabrea que sea más guapa que tú, tú vales mucho, pero lo que ocurre es que te aterra. Te aterra que ir a su lado te haga invisible y te aterra darte cuenta de que liga mucho y tú sigues igual. Tú eres tú, ella es ella, tú no eres estrecha y ella no es puta.

Siéntate y habla contigo sobre si, verdaderamente, lo más importante de tu vida es gustar a los chicos y eliminar del camino a las que lo ponen difícil, o si lo importante del camino es que mires por dentro a las personas y te rodees de los que valen la pena, sean guapas o feas, pero que te quieran y te hagan sentir grande.

Una no pierde la confianza por voluntad propia, sino por comentarios, por escenas que ha visto, por la cultura que lleva incrustada y por la sociedad en que se ha educado. Echa todo eso fuera y limítate a querer hasta que te quieran.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Dime, ¿a qué juegan los pájaros?

Perdona, siento venir a hablarte, pero ya sabes que me aburro cuatro veces al día, que la ansiedad me hace buscarte y que me gusta cuando te contemplo, abstraído, con esa expresión reflexiva de poder cambiar el mundo.

Hoy me he preguntado por qué me caías bien. Yo siempre me rodeo de personas que me caen bien, pero tú... Tú no eres de ese tipo de personas por las que lo daría todo o de las que lo darían todo por mí. Tú eres de esos seres que una encuentra en los lugares menos sorprendentes, de la manera más absurda y que, además, tienen cara de pocos amigos.

Llevo meses pidiendo al universo, al dios que no existe, a cualquier cosa a la que pueda pedirle, que no fueras de las cosas inevitables. Yo odio las cosas inevitables, las que suceden solo porque han sucedido y que, además, no me dejan escoger. No quiero que seas casualidad o piedra de mi destino, de un destino en que no creo.

Yo no he venido aquí para querernos, ni siquiera para que me veas, sino para que me cuentes, para que me enseñes cosas que no enseña ninguna escuela. Ella: - Dime, ¿a qué juegan los pájaros?, ¿a qué sabe ser tú?

Hay personas a las que miro con deseo, con lascivia; a otras las miro con odio y rencor. A ti no te miro, no soporto tu mirada, pero me lleno toda de ti, me inundo de un placer extraño solo por saber que estás a mi lado, vivo, respirando.

En el metro que guardo de distancia prudencial junto a alguien que no me ha invitado, que nunca me ha dicho que le guste mi compañía, solo en ese metro, creo en la magia. No sé si te molesta que me siente al lado, no me importa, lo voy a seguir haciendo, porque estoy en calma y protegida, porque eres tan auténtico que si te molestara, te levantarías.

En contra de lo que te gustaría, te voy psicoanalizando, sé que muchas veces finges, pero no estás pensando. Ella: - Dime, ¿qué vida tiene tanto que pensar? Todas funcionan igual, todas funcionan viviendo sin remedio.

A veces llego temprano, te espero un largo rato, con muchas preguntas a las que daré respuesta cuando sienta el crujido del banco al sentarte. Ella: -Dime, ¿por qué duermes tanto? Yo apenas puedo dejar de pensar en mañana y en venir aquí a contemplar el feo paisaje, pero tú duermes las horas de vida que yo pierdo entre la espera y la melancolía.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -


Ella no apareció ya ningún día, se marchó una noche repleta de dudas que pensaba resolver al día siguiente. Nunca se conocieron, pero él, nunca jamás, volvió a dejar que nadie se sentara en aquel banco.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Tú, lector, absurdo mortal

Claro que no, no escribo sobre mi vida, porque sería absurdo. Mi vida es simplemente un continuum, como la de cualquier mediocre existente. Escribo todo lo que imagino, porque me creo mundos en los que me gusta vivir, pasar ratos que empiecen cuando los necesito y acaben cuando dejen de gustarme.
Añado a mi vida mil vidas paralelas que me enriquezcan, que me hagan pensar, ensanchar el alma, empatizar. Sin embargo, tú, lector, absurdo mortal, crees que en la Literatura todo es real, no dejas hueco a la ficción y eso me aterra, porque...no quiero que una mente tan vacía, tan plana como la tuya lea cosas que nunca sabrá interpretar.